De los rechazos a Los juegos del hambre: el animador argentino que se “tiró el lance” y llegó a Netflix

Juan Abdo vio Los juegos del hambre: La balada de pájaros cantores y serpientes, El planeta de los simios: Nuevo reino, Aquaman y el reino perdido y John Wick 4 antes que nadie. Trabajó en la previsualización de esos proyectos al mismo tiempo que encaraba sus trabajos personales como animador.
Este argentino de 31 años un día se “tiró el lance” y viajó a Estados Unidos para probar suerte en la industria audiovisual de ese país, la más fuerte del mundo. Fue sin trabajo, con 3.000 dólares en el bolsillo y un pasaje de vuelta a los tres meses. Pisó Los Ángeles y comenzó la cuenta regresiva.
“Con eso tenía que sobrevivir. Tenía tres meses para conseguir algo. Y así empecé, editando documentales o micro vídeos para redes. Y, bueno, también con mucho esfuerzo, trabajo y estudio”, cuenta a Clarín.
Su vida en Estados Unidos
Después de recibirse de director en la Universidad del Cine de Buenos Aires (FUC), intentó conseguir financiación en el INCAA y en distintos programas de animación y de cortos para poder desarrollar sus proyectos independientes en Argentina. Una empresa compleja. “Tuve muy pocas respuestas. Me costaba mucho perseguir esas oportunidades”. Entonces decidió viajar, probar suerte en otro lado.
En Argentina había enviado su currículum a varios estudios, pero no tuvo suerte “en absoluto”. En Los Ángeles tampoco le fue sencillo. Salió en persona a recorrer estudios de animación hasta que el tiempo apremió y necesitó probar suerte en otras áreas.
Un fotograma de la escena de Los juegos del hambre: La balada de pájaros cantores y serpientes en la que trabajó Juan.Al mes consiguió su primer trabajo como editor gracias a un lugar para el que había solicitado cuando estaba en Buenos Aires. Después de un año en ese empleo pasó a trabajar como freelance en efectos visuales y animación de proyectos independientes.
En el tercer año de estar viviendo en Estados Unidos obtuvo tuvo su primer trabajo en la industria, en el reconocido estudio de stop motion Stoopid Buddy Stoodios, responsables, por ejemplo, de la serie animada de Netflix Love, Death and Robots.
–¿Cómo hiciste con la visa?
–Vine con ciudadanía americana porque mi mamá -si bien mi familia es argentina- nació en Estados Unidos; en ese entonces mis abuelos estaban haciendo un máster acá. Lo tomé como una oportunidad muy grande y también como privilegio de tener la oportunidad por el acceso que te da, pero no dejó de ser bastante jodido.
Juan se mudó con su esposa, con quien se tuvo que casar para poder tramitar una green card por matrimonio. Instalarse en el país fue un proceso “muy arduo, difícil, que si alguien no tiene ningún antecedente o contacto es muy difícil de lograr”.
Juan Abdo vive en Los Ángeles hace más de tres años. Foto: gentileza J. Abdo“Hay mucha burocracia y muchos sistemas de inmigración que, si no tenés cierta raíz en Estados Unidos, son muy difíciles de superar. Difícil, pero con dedicación y mucha seriedad lo logramos hacer”.
Sus primeros pasos como animador
Juan empezó a animar a los diez años. Usaba el programa Macromedia Flash de animación 2D. Ingresó en ese universo por recomendación de su hermano, que un día lo vio jugando con el Power Point y lo animó a mejorar su mesa de trabajo. A los trece saltó a la animación 3D. Estaba fascinado por los efectos especiales y la tecnología en general.
Su carrera, totalmente autodidacta, continuó con las tabletas digitales. “El papel lo exploré solo como para tener la experiencia”. De adulto, complementó sus saberes que había obtenido de la práctica y de Youtube con la carrera en la FUC, que le brindó las herramientas necesarias para poder desarrollar su pata autoral.
–Cuando empezaste la carrera me imagino que tu umbral de expectativas era otro. Hoy cambiaron los modos de reproducción y demás. ¿Con qué soñabas en ese momento? ¿Estrenar una película de 90 minutos en un cine?
–100%. De chiquito miraba a Pixar, Disney, pero también contemplaba la posibilidad de contar mis propias historias. Entonces, esa especie de dualidad, de ser autor y trabajar como artista, siempre la tuve. Ahora estoy intentando pasar al lado de la autoría. Sería genial poder hacerlo full time. Es difícil, pero sigue siendo un norte el cual tengo y para el cual estoy trabajando un montón.
Juan Abdo consiguió apoyo de Netflix para financiar su corto “Recuerda a las ratas”. Foto: gentileza J. Abdo-¿Cómo es la relación entre lo que aspirás y el dinero? ¿Cualquiera puede animar como vos?
-El dinero no tiene que limitar. Uno tiene que poder pensar en desarrollar ideas y ser libre en ese sentido, y recién después pensar en las limitaciones de producción y adaptar el proyecto a eso. Hay que desarrollar con la escala que uno siente que merece tener y después sí tratar de desglosarlo y pensar cuál es realmente el objetivo que uno tiene con ese proyecto y enfocarse en eso pata ver cómo uno puede empezar a reducir y a quitar cosas que capaz no son tan esenciales para ese objetivo tan puntual.
La beca de Netflix
Su acercamiento a Netflix llegó a partir de una beca y después de una serie de enredos de concursos y proyectos. El premio lo organizó el Latino Film Institute de Los Ángeles, una ONG que busca fomentar cine latinoamericano en Estados Unidos, y contó con el apoyo de la plataforma como sponsor y jurado. Juan ganó por su cortometraje “Recuerda a las ratas”, que sigue en ronda de festivales.
Así cumplió uno de sus sueños: estrenarlo en el teatro egipcio de Hollywood, el más emblemático del país. ¿Si el corto estará en Netflix? Lo decidirá la plataforma a principios de 2027.
Mientras, Juan sigue con su “doble vida” como director de animación independiente y empleado de estudio. Está comenzando el desarrollo de un cortometraje y una serie y trabajando en los comerciales de YouTube y videos promocionales de Fortnite como diseñador de planos (una primera versión de lo que se verá).
Fuente: www.clarin.com



